
A
veces, crecemos olvidando lo que de verdad sentimos. Dejamos a un lado a
esa niña interior que fuimos, la que soñaba sin miedo, reía fuerte y no
le tenía miedo al mundo. Este blog está dedicado a ella. A ti, a mí, a
todas las que hemos sentido que se nos rompe el alma, pero seguimos
caminando con una sonrisa que nadie sospecha.
Sanar no es rápido
ni fácil. No tiene un orden ni una fecha exacta. A veces duele más
cuando creemos que ya habíamos superado todo. Pero sanar comienza cuando
decides escucharte de verdad. Cuando te preguntas: ¿Qué necesito hoy? ¿Qué me diría si fuera mi mejor amiga?
Nos
exigimos tanto que olvidamos tratarnos con amor. Llenamos nuestras
mochilas de culpas que no nos pertenecen. Por eso, hoy te invito a que
te escribas una carta. A que te abraces desde el alma. A que te perdones
por lo que no supiste manejar, por las veces que callaste, y por todas
las lágrimas que escondiste.
No estás sola. Aunque a veces lo
sientas así, aunque el mundo parezca indiferente, tu historia importa.
Tus emociones valen. Tu existencia tiene sentido. Y sanar, aunque duela,
también es un acto de amor propio.
Reconocer nuestras heridas es
valiente. Permitirse sentir también es sanar. Mereces volver a abrazar a
esa niña interior que aún vive en ti.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.