Pequeño peludo

 A veces pienso que Oddie no sabe lo importante que es. Que no se da cuenta de lo mucho que alegra la casa con solo caminar por ahí, con esas patitas rápidas y esa mirada curiosa que lo observa todo como si fuera la primera vez. Tiene una forma única de hacerme sentir acompañado, incluso en los días donde no pasa mucho. No necesita hacer grandes cosas, solo estar. Y eso basta.



Tiene sus mañas, claro: odia que lo bañen, se emociona demasiado cuando escucha una bolsa y se pone celoso si acaricio a otro perro. Pero cada una de esas cosas lo hace más él. Y aunque a veces me saca una carcajada y otras un suspiro de paciencia, no lo cambiaría por nada. Oddie es mi caos bonito, mi rutina con patas, mi abrazo peludo al final del día. Con él, cada momento se siente un poco más ligero, un poco más feliz, como si la vida tuviera menos enredos cuando está cerca.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.