A veces uno calla lo que más duele. Esta entrada nace de esas palabras que se quedan en el pecho. De ese “oro por ti” que uno piensa, pero nunca dice. Porque hay personas que pasan por nuestra vida y nos dejan rotos de forma bonita. Esta es una forma de sanar desde lo que escribo.
Quizás no te lo dije, pero te quise con el alma. Y aunque ya no estés, sigo recordándote en canciones, en silencios, en cosas pequeñas que solo tú entendías. No te extraño porque te fuiste, te extraño porque algo de mí se fue contigo.
A veces la vida sigue, pero hay heridas que no se van. Por eso escribo. Porque en cada palabra me encuentro, me libero, me abrazo. Y en cada nota de esta canción, vuelvo a ti un ratito, solo para sentir que no fue en vano.
No sé si algún día leas esto, o si alguna vez pienses en mí como yo pienso en ti. Pero si lo haces, quiero que sepas que fuiste real, que marcaste algo en mí. No fui perfecta, pero todo lo que sentí fue de verdad.
Sanar no es olvidar, es aprender a vivir con lo que dolió. Y si hoy alguien lee esto, que sepa que no está solo. Todos tenemos a alguien que nos dejó cicatrices dulces, memorias que pesan, silencios que gritan.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.